Logo CAHI

Ms. 1944 BNA

Título: Recontamiento de la donzella Carcayona, hicha del rey Naǧarab, con la paloma. Edición digital alineada
Investigador principal: Pablo Roza Candás
Investigadores responsables:
  • Pablo Roza Candás (Transcripción y etiquetado TEI)
  • Raquel Suárez García (Transcripción y etiquetado TEI)
Publicación: CAHi, https://www.cahi.eu - Marie Curie – Clarín Cofund - París, Oviedo - 2020 -- Creative Commons licencia XYZ
Descripción de la fuente:
  • ms.1944 - Bibliothèque Nationale d'Algérie - Argel - Argelia
  • Leyenda de la donzella Arcayona. Relato aljamiado-morisco - Escribano: desconocido - Original: ff. 1r-65v
  • ms - papel - Buen estado de conservación. Manuscrito acéfalo
  • s. XVI - desconocido
Descripción de la digitalización:
El Corpus Aljamiado Hispánico (CAHi) es el resultado de los proyectos de investigación liderados por Pablo Roza Candás y financiados por el programa Marie Curie – Clarín Cofund de la Unión Europea: «Digital Aljamiado: Development and Application of Digital Humanities Methodology to Spanish Aljamiado Corpus» (2014-2017) desarrollado en el Institut National des Langues et Civilisations Orientales (INALCO) de París y « The Application of New Technologies to Multiversion Texts Digital Edition » (2018-2020) llevado a cabo en el Seminario de Estudios Árabo-Románicos (SEAR) de la Universidad de Oviedo.
Idiomas originales:
  1. ar: árabe
  2. es: castellano-aragonés
Ms. 1944 BNA
ḏe Ṭāhir* por ᶜUmar fījo ḏe Çaᶜīd*.
I ḏīšo que un día estando en la meçquīda el mensajero ḏe Allah, Muḥammad*, «ṣalà Allahu ᶜalay-hi wa-çallam»*, hallaron en-ela un corro ḏe gente, i-estaba en-ellos ᶜUmar ibnu al-Ħaṭab* i ᶜAlī ibnu Abī Ṭālib* i Kaᶜbu al-Aẖbār*. I ḏīšo ᶜAlī ibnu Abī Ṭālib*: (1v)
–Yā Kaᶜbā*, cóntanos alguna cosa maravillosa.
Dīšo Kaᶜbā*:
–Plázeme, yā rey ḏe los creyentes. As de saber que en los primeros ḏel munḏo ubo un rey ḏe los romanos que vivía en-el-Hindi*; aḏoraba a las íḏolas, era ḏe muy buena condición; gobernaba su reino con mucho amor i justiçiā. (2r) I nunca engendró criatura fasta que fue ḏe çien años. I pensando el rey en cómo no ternía hichos, cayóle por-ello grande pienso. I-un día mandó llegar toḏos los sabioç ḏe su reino. I llegaḏos, ḏíšoles el rey que mirasen en su saber i sençia si abía ḏe tener (2v) hijos o por qué le eran ḏeveḏaḏos.
I miraron los sabios porsu saber i dišiéronle:
–Yā el rey, as de saber que tu cuerpo es frío i sale ḏe ti la ’esperma muy fría, i no pueḏes conçebir. Es menester que te aprovendes ḏe espesiasque sean muy calie(3r)ntes fasta que salga ḏe tī la esperma caliente.
I hízolo asī. Después dišiéronle los sabios i estrólogos:
–Señor, no ay ḏubḏa sino que as de aber criatura, pero no sabemos si será masclo o fenbra, porque abemos visto la estrella ḏe Venus asentaḏa sobra el sino. (3v)
Pues el rey convino con su mujer al comienço ḏel día i fue de la orḏenaçión ḏe Allah, «tabaraka wa-taᶜalà»*, que s-enpreñó de una hīja ḏe las más hermosas ḏe las mujeres i llamáronla Arcayona. I muriósu mm madre ḏel parto ḏ-ella i ḏiola el rey a una noḏriça i criola hasta en siete (4r) años. I hízole el rey un alqaṣar sobreḏoraḏo, obraḏo ḏe maçonería, i hízole en-el verjeles con arboleḏas i ríos. I púsole allí ḏa toḏos los isturmentos que puḏo aber i ḏešóla con sus ḏonzellas hasta que llegó a tener onze años.
Ḏespués vino su paḏre a verla con los grandes (4v) ḏe su reino i trášole procaḏos i seḏas i los ḏeleytes que puḏo traer. I-entró ḏonde ella estaba i mirándole a su hermosura se enamoró ḏ-ella. I comió i bebyó con-ella, i cuando ubieron comiḏo, ḏīšo la donzella al rey:
–Yā paḏre, estos ẖaleqaḏos* ḏe onbres i mucheres no fueron ẖaleqaḏos* sino para (5r) comer i beber. Ḏīšo el rey: –¿Pora qué ḏīzes eso, yā hija? Ḏīšo ella: –Ḏīgolo porque conviene que quien haizo tales gracias que se las agraḏeçcamos. Pues yo, yā padre, ¿a quién lo tengo ḏe agraḏeçer?
Ḏīšo el rey:
–Ya hīja, a mī lo-n-as de agraḏeçer, que yo é (5v) hecho graçia sobre tī.
Ḏīšo Arcayona:
–¿I tú, yā paḏre, a quién lo ’as de agraḏeçer?
Ḏīšo el rey:
–Yā hīja, estas gracias anlas ereḏaḏo nuestros antipasaḏos unos ḏe otros.
Ḏīšo Arcayona:
–Yā mi paḏre, ¿quién començóel mundo i quién lo acabará?, porque, (6r) según tú ḏīzes, tu paḏre i tu agüelo murieron. ¿Pues quién haze estas gracias? ¿Quién las ereḏará? ¿I quién començó el mundo? ¿I quién ẖaleqó* las gentes?
Ḏīšo el rey:
–Ya fīja, yo te ḏaré a tú señor i señor ḏe tus paḏres, aquel que no an conoçīḏo otro señor (6v) sino él.
I la’ora mandó el rey traer su ’íḏola, que era ḏe oro esmaltaḏo con aljófar i con pieḏras preçiosas, i tenía cuarenta cobḏos ḏe largo i veyte ḏe ancho. Arcayona alegróse mucho con-él i consolábase con-él. I dīšo:
–Yā paḏre, hazme a mī un señor como este para que le sirva (7r) i le aḏore.
La’ora mandóle hazer el rey una ’íḏola ḏe oro esmaltaḏo con-aljófar, i tenía los ojos ḏe púrpura verḏe. I hiziéronle una catreḏa ḏe oro i los pieḏes ḏe pieḏras preçiosas. I trošiéronsela ḏelante i laora alççaǧdóse* la ḏonzella a la íḏola i hablaba con-ella Arcayona i sus donzellas. (7v) I-açaǧdábanse* a la íḏola i hablaban con la ’íḏola. I laora respondíales Ibliç, maldígalo Allah, ḏel cuerpo de la ’íḏola i mandábales i veḏábales. Recuenta Kaᶜbu al-Aẖbār*que un día vino su paḏre a verlas a ella i-a sus ḏonzellas, i trášole muchas joyas. I comyó con-ella i re(8r)posó un rato, i mairando a su hermosura se enamoró ḏ-ela. I ḏemandóle su cuerpo i ḏevantóse a ela. I la’ora ḏīšo Arcayona:
–Yā paḏre, ¿acuérḏaste si tu paḏre se echase con su hija?
La’ora dīšo el rey:
–No.
–Pues tú, yā paḏre, ¿as oviḏo ḏezir ḏe algún rey que hiziese lo semejante con su hija? (8v) Ḏīxo él: –No. Ḏīxo Arcayona: –Pues, yā paḏre, ¿por qué quieres inovar cosa que te avergüençen por-ello los días de tu viḏa i-enpués de tu muerte?
La’ora tuvo el rey muy grande vergüença de su hija, e salióse de allī i ḏexóla en sus plazeres como solía.
Publicóse tanto la hermosura (9r) {FALTA TEXTO}
{FALTA TEXTO} i dīšo la mosca:
–Yā ḏonzella, ¿qué es a tī que no ḏišiste «Al-ḥamdu li-l-Lahi rabi il-ᶜalāmīna»*?
Cuanḏo Ibliç, maldígalo Allah, oyó nombrar aḏa Allah, salló huyendo i cayó la íḏola sobre su cara. Pues cuando Arcayona oyó aquellas palabras a la mosca, espastóse mucho i quedó (9v) maravillaḏa. I-alégrase i-allegráronsele sus ḏonzellas, i-ella estaba llorando, muy demuḏaḏa ḏe color. Dišiéronle:
–Yā Arcayona, ¿qué as abiḏo?
Ḏišo ella: –E o’íḏo unas palabras que jamás o’í su semejante ḏ-ellas. I anse ḏentraḏo en mi coraçón con muy grande fuerça. Pensando (10r) en-el ḏicho ḏe «Al-ḥamdu li-l-Lahi rabi il-ᶜalāmīna»*, atrebúyeme el coraçón diversas ḏubḏas. I ḏīgo que el señor ḏel mundo es grande señor, porque yo nunca é oviḏo más dulces palabras que aquellas. Yā triste ḏe mī, ¿quién me ḏeclara lo que quieren (10v) ḏeizīr?
Ḏespués d-esto ḏīšo Kaᶜbu al-Aẖbār* que tornó la ḏonzella al serviçio ḏe la ’íḏola así como solía. Pues veos que un día, estando ḏelante ḏe su ’íḏola, vino una paloma i-asentóse en la qabeça ḏe la ’íḏola. I cuando la viḏo Arcayona, maravillóse ḏ-ela i ḏe su hermosura, porque la paloma era ḏe (11r) oro amarillo i su coḏa ḏe perlas las coloraḏas, sus piedes ḏe plata, su ḏe una perla verḏe, esmaltaḏo con aljófar.
Ḏīšo la ḏonzella:
–Fuese mía aquella paloma i costáseme la meytaḏ de mi reyno.
I mirándola muy maravillaḏa ḏe su fecho, ḏīšo la paloma con lengua suelta:
–Yā hīja (11v)de Naǧrab*, ḏī «Al-ḥamdu li-l-Lahi wa-lā ilaha ilā Allah waḥdahu, lā ššarīka la-hu» que ḏīze «la lo’or es aḏa Allah solo, no ay señor sino ’él, solo sin aparçero, sobre toḏa cosa poḏeroso».
Pues cuanḏo oyó Ibliç, maldīgalo Allah, nombrar aḏa Allah, tan alto es, salló huyendo i deyzía:
–¡Ya soy que(12r)maḏo con-el fuego ḏe ǧahannam*!
I cayó la ’íḏola sobre su cara i queḏó la ḏonzella maravillaḏa, muy espantaḏa i temerosa, mirando a la paloma, i ḏīšo:
–Yā paloma hermosa, é o’íḏo tus palabras i nunca o’í más buenas que ellas ni más ḏulçes. Yā paloma, ¿quién eres tú? ¿Qué palabras son aquellas que as (12v) dicho que an ca’íḏo su dulçura en mi coraçón? Dime algo más.
Ḏīšo la paloma:
–Ya hīja de Naǧrab*, dī que no ’ay señor sino Allah, solo, sin aparçero, ẖaleqaḏor* de los çielos i ḏe la tierra i de toḏos los ẖaleqaḏos*, i da sus alrrizques* a quien-él quiere, matador i revircador enpués de la muerte (13r) para ḏía que no aprovechará sino la buena obra i-el que antes cre’e con Allah.
Ḏīšo la ḏonzella:
–Yā paloma, ḏīme más ḏ-esas palabras buenas que su ḏulçura a-n-entraḏo en mi coraçón.
Ḏīšo la paloma:
–Ya hīja ḏe Naǧrab*, Allah es aquel que no ay señor sino él, ẖale(13v) {FOLIO EN BLANCO} (14r)qaḏor ḏe los çielos i ḏe la tierra en seys ḏías. Ḏepués se igualó sobre al’arši*; Encubre la noche al día, i-el sol a la luna, i las estrellas son asujetaḏas a su mandamiento. Aḏa Allah es el ẖaleqar* i-el matar, i-él-es sobre toḏa cosa poḏeroso, tan bendīto es Allah, señor (14v) ḏe los mundos.
Ḏīšo la ḏonzella:
–Yā paloma, créçeme ḏe sus palabras las buenas, que semejanta que tú no ḏirá sino verḏaḏ.
Ḏīšo la paloma:
–Yā ḏonzella, ḏi que no ay señor sino Allah, solo, sin aparçero, ẖaleqaḏor* ḏe los çielos i ḏe las tierras, i lo que ay entr-ellos fasta los-abismos.
Ḏīšo (15r) la ḏonzella:
–Yā paloma fermosa, hazme a saber ḏónde está ese señor que tú ḏīzes tan granḏe.
Ḏīšo la paloma:
–Ya hīja ḏe Naǧrab*, nunca se ajuntaron tres en seqreto que Allah no fuese el cuarto, ni cuarto que Allah no fuese el quinto, ni quinto que Allah no fuese el seiseno, ni más (15v) ḏe aquello que él no se’a con-ellos ḏonde quiere qu-están.
Ḏīšo la ḏonzella.
–Yā paloma, ¿ese señor no se pueḏe ver?
Ḏīšo la paloma:
–Ya hīja ḏe Naǧrab*, el señor ḏe los çielos i ḏe la tierra está en guarḏamiento alto. El ve’e a todos i-a él no lo ve’e ninguno, sabe lo secreto i lo público, (16r) no ay señor sino ’él, a él son los nonbres buenos.
Ḏīšo la ḏonzella:
–Yā paloma, senblánçame ḏónḏe está o qué es o cómo.
Ḏīšo la paloma:
–Yā ḏonzella, «rabba-nā tabāraka wa-taᶜalà»*, señor aventajaḏo, tan alto ’es. Él-es el primero ḏe toḏa cosa i çaguero ḏe toḏa cosa. No lo alcançan las vistas i-él alcánçalo (16v) tod. Él-es sutil sabiḏor. I cuando quiere la cosa, ḏīzele: «sey» i luego es. Ħaleqó* su alᶜarši* sobre el-agua, donde no abía sol que clarease, ni luna que corriese, ni mar que andese, ni ayre que sa moviese, ni río corriente, ni çielo fraguaḏo, ni tierra te(17r)ndiḏa, ni cosa començaḏa. Ħaleqó* siete çielos, uno ençima ḏe otro; siete tierras, una ençima ḏe otra en seys ḏías; sobre l-alarši* se igualó.
Dīšo la ḏonzella:
–Yā paloma, ¡qué grande es el señor ḏel munḏo i qué paçífico i-onraḏo sobre quien come su alrrizqi* i sirve a otro señor (17v) menos ḏ-él! Yā paloma, ¿ay ninguno en-el mundo que ḏīga lo que tú ḏīzes?, porque yo nunca lo ’o’í sino a tī.
Ḏīšo la paloma:
–Sí, «çubhāna Allah»*, los ḏe los çielos i ḏe la tierra ḏizen lo que yo ḏīgo, sino los descreyentes. Yā ḏonzella, esa ’íḏola que tú sirves no oye ni ve’e, ḏaño i no (18r) aprovecha.
Dīšo la ḏonzella:
–Yā paloma, ¿qué es aquello que me habla ḏe ḏentro ḏ-ella?
Ḏīšo la paloma:
–Yā ḏonzella, es el maldīto ḏe Ibliç, maldīgalo Allah, enemigo ḏe Allah, tan-alto es, i-enemīgo ḏe tu padre Ādam*, «ᶜalay-hi çalām»*, que lo engañó i lo sacó ḏe alǧanna*, i-engañará a sus hijos fasta el día (18v) del juḏiçio. Yā ḏonzella, ḏéšate ḏel serviçio ḏe la ’íḏolla.
Dīšo la ḏonzella:
–Yā paloma, hazme a saber, por ese señor que tú dīzes, ¿qué es el gualarḏón de quien lo obeḏece i qué es la pena i castigo de quien le desobeḏeçe?
Ḏīšo la paloma:
–Yā ḏonzella, quien (19r) obeḏeçe aḏa Allah, aḏebdéçele el-alǧanna*; i quien ḏesobeḏeçe aḏa Allah, su pena será el fuego ḏe ǧahannam*.
Dīšo la ḏonzella:
–Yā paloma, agōra senblánçame el-alǧanna*, aquella que ḏizes ḏará Allah a los obiḏientes.
Ḏīšo la paloma:
–Yā hīja ḏe Naǧrab*, cuando se acabarán las oras (19v) ḏel mundo i sus días, i se perḏerá la verḏaḏ i se mostrará la mentira, i se meçclará lo ḥalāl* i lo ḥaram*, i harán los malefiçios, i beberán el vin, i harán alzzine*, i comarán el llogro, i se ḏemostrará ell-afuellamiento, entonces ensañarse ᶜá Allah, tan-alto es, sobre la gente. I mandará a Içrāfīl* que sofle en la bozina, i soflará un soflo (20r) que cairán toḏas las gentes i los almalaques* amorteçiḏos, sino Ǧibrīl* i Maikāᶜīl* i Içrāfīl* i ᶜAzarayāᶜil*, que no muere hata aber muerto toḏos los ẖaleqaḏos*; porque ḏe la fortaleza de la muerte de Içrāfīl* s-estremeçe toda la tierra, i no queḏa ella (20v) cosa fraguaḏa que no se ḏerriba sino las meçquiḏas. I no queḏará en los çielos ni ’en la tierra cosa viva; queḏará toḏo vazío ḏe moraḏores.
Laᶜora asomarse ’á Allah, «ᶜaza wa-ǧalla»*, al mundo i ḏirá: «O munḏo, ¿ḏónde son tus árboles?, O mundo, ¿ḏónde son tus ríos?, O mundo, ¿ḏónde son tus moraḏores?, O mundo, ¿ḏónde (21r) son los reyes i los hijos ḏe los reyes?, Yā munḏo, ¿a ḏónde está el sol i la luna i las estrelas?».
I no abrá quien le responda. I queḏará el mundo asī cuarenta años. I hará llover Allah agua ḏel mar qu-está debašo del-ᶜarši*, que haze naçer los güesos i carnes i la sangre, así com (21v) naçe el grano ḏebašo ḏel tenpero. I tornará caḏa cabello i caḏa mienbro a su lugar.
Aprés revivcará Allah a Içrāfīl*, i soflará en la bozina i ḏirá: «O güesos moliḏos i cuerpos poḏriḏos i juntas ḏespartiḏas i venas cortaḏas, Allah os manda que os ajuntéis para la ḏeclaraçión ḏel-día ḏel juḏi(22r)çio para tomar cuento i ḏaros gualarḏón ḏe vuestras obras».
I levantarse an los ruḥes* ḏe los muçlīmes*, claros con la clareḏaḏ de su creyença, i los ialrruḥes* con la ’escureḏaḏ ḏe las ḏescreyenças; i tor(22v)nará caḏa alrruḥ* a su cuerpo. I veréis toḏas las gentes levantaḏas, esperando las maravillas i temores ḏel ḏía ḏel juḏiçio. Ḏepués tomará Allah cuenta de las gentes i pondráa los obiḏientes en la casa ḏe su contentamiento i pondrá a los ḏesobiḏientes en la casa ḏe su pena.
Ḏīšo la donzella:
–Yā (23r) paloma, ¿que revivcará Allah a los ẖaleqaḏos* enpués ḏe la muerte?
Ḏīšo la paloma:
–Sí, «çubḥana Allah»*, así como los ẖaleqó* ḏe agua i te sacó ḏe los lomos ḏe tu padre ai la maḏre ḏe tu maḏre al munḏo criatura pequeña, te crió con su potençia i conpuso ā tī tus mienbros i tu se(23v)ntiḏo i tu vista, asī te matará i te tornará al revivcar.
Ḏīšo la donzella:
–Yā paloma hermosa, fecho me as a saber cosa que yo estaba ḏ-ello inorante, i conoçco que ḏīzes verḏaḏ; agora fesme a saber qué cosa ’es el-alǧanna*, aquella que gualarḏonará Allah con-ella a los obiḏientes.
Ḏīšo (24r) la paloma:
–Yā hīja de Naǧrab*, los de alǧanna* son los obiḏientes al mandamiento ḏe Allah, «taᶜālà». En-ella no mueren ni ay tristeça ni tribulaçión, alcançan toḏo lo que quieren i ḏesean. Son perḏurables en alqáṣares ḏe oro i plata i pieḏras preçiosas i púrpura. Su tierra es almiçquia*, (24v) sus aguas son dulces, sus árboles son frutas ḏe ḏīversas maneras i ḏe ḏiversas sabores i colores. Los de alǧanna* tienen çien graḏas que, si toḏas las gentes ḏel mundo se juntasen a hazer una ḏ-ellas, no bastarían a hacerla. En-ellas ay maravilles i riquezas. La primera (25r) graḏa es ḏe plata i su tierra es almiçquia*; la segunḏa es ḏe oro; la terçera es ḏe perlas; a la setena ay en-ella lo que ojos no pueḏen ver ni lengua ḏezīr ni pasar por coraçón ḏe onbre. I-el que más pequeña graḏa alcança en-el-alǧanna* tiene siete alqásares ḏe oro (25v) i ḏe plata i ḏe perlas i pieḏras preçiosas ḏe ḏaiversas colores.
I cuando ḏe sus lugares, gabalgan en-unos animales que volan con-ellos a ḏonde quieren, fasta la puerta del-alǧanna*. I allí naçe una fuente con dos ramos. I cuando beben en-ella, el-un-ramo saca ḏel cuerpo (26r) toḏa la ’enviḏia i-engaño i malḏaḏ. I báñanse en-elotro i tórnanse jóvenes, que nunca se muḏan ḏe sus colores ni ḏe personas.
Llaman a las alççitras* ḏe la puerta; hazen un soniḏo que nunca oyeron las gentes más dulçe cosa. I sallen las alḥurras* ḏe alǧanna* a la puerta, i si no (26v) que Allah, «çubhāna-hu»*, á ḏaḏo conosimiento a los onbres, alççaǧdarían* a ellas. I ḏentran con los onbres a alǧannā. I cuando quiere el-onbre entrarse en-el-alqáṣar que va, dīzenle ellas: «Aḏelante ay otra mejor posaḏa, yā waliyyu Allahi*». I llega a otro alqáṣar claro, que dende fuera se pare(27r)çe lo ḏe ḏentro. I quiere el-onbre entrarse en-él, i ḏīzenle ellas: «Aḏelante ay otra mejor posaḏa, yā amigo ḏe Allah».
I no çeçan ḏe ᵇir con él ḏe alqáṣar en-alqaṣar hata que llegan a un alqáṣar que toḏo es esmaltaḏo i enqastonaḏo en pieḏras preçiosas; que ay en-él (27v) setenta mil qámaras, una ençima ḏe otra, alrreaḏas ḏe toḏos alrreos i guarnīçiones i joyas çelestriales clareficaḏas. I pónenle una qorona en la cabeça con setenta rincones, en caḏa rincón una pieḏra preçiosa que relunbra a tres jornaḏas, i su qara (28r) como la luna; i-en su mano un verḏugo; i-en su persona, setenta cobertores ḏe seḏa i brocaḏo ḏe ḏiversas colores.
En-esto viene una mujer ḏe las alḥurras* de alǧanna* con atavíos hermosos, que relunbra como el sol, que con la vista ḏ-ella olviḏa el-onbre toḏo cuanto (28v) á visto. I ḏize la mujer: «Tú ’eres mi amaḏo i yo soytu amaḏa». I ella se asienta a par ḏ-él en-una cama, a conpaña ḏe setenta alḥurras*. I queḏa el-onbre con-ellas en graçia fincante i viḏa muy ḏeleytosa en vezindaḏ ḏel señor ḏel munḏo, i los almalaques* dan alçalām* sobr-él. I no ḏesean (29r) cosa que no la alcançan.
En-el-alǧanna* ay alḥurras* que, si ’escupiesen en la mar, tornaría dulçe su agua; i tienen escribto en su frentes, ḏīze: «Quien ḏesee alcançar una muḥer como yo, onre con obiḏençia ḏe Allah, mi señor».
En-el-alǧanna* ay un árbol que se ḏīze (29v) el Árbol ḏe la Buena Ventura, que lo plantó Allah por su mano, que su tronco es de oro i sus ramas ḏe plata, sus frutas cristales, sus ramas corales, sus hojas esmaltes, su olor almiçquia*. En-él ay ḏe toḏas las naturalezas ḏe las frutas en sabor i-en color.
En-el alǧanna* ay unos (30r) árboles que salle ḏ-ellos unos animales guarneçiḏos volantes, que nunca orinan ni hazen ruḏeza ningunā, que llievan a los obiḏientes ḏe Allah a ḏonde ellos quieran.
En-el-alǧanna* ay un río que se llama al-Kawṯar*, que naçe ḏebašo ḏe alᶜarši*, más dulçe que miel, más blanco que le(30v)che, que corre sobre losas ḏe plata i pieḏras preçiosas almiçcaḏas, que mana ḏe allí la fuente ḏe Çalçabil* i la fuente ḏe al-Qafur* i la fuente de Taçnim*. I no ay en-el-alǧanna* sino las lunillas i las çejas. I los ríos de alǧanna* toḏos están çercaḏos ḏe cátreḏas i ḏiši ḏestraḏos i frutas (31r) i bebrajes. No haze ninguna ruḏeza, sálleles la ḏišistión en suḏar ḏe mejor olor que almiçquia*.
Los moraḏores ḏe alǧanna* no s-envejeçen ni-nferman ni mueren ni veen pesar ni ’espanto ni tristeza ni tribulaçión. Sus ropas con nunca se ronpen ni s-envejeçen. Si uno (31v) ḏe los ḏe alǧanna* pusiese su mano en-el mundo, no queḏaría çiego que no viese ni muerto que no revivcase ni ḏescreyente que no creyese ni ’enfermo que no sanase ni agua salaḏa que no se tornase ḏulçe. Si una ḏe los de alǧanna* asomase su cara a la tierra i-echase en-ella una saliva, (32r) tornaría toḏo almiçca*. Si ’uno ḏe los de alǧanna* asomase su cara a la tierra, tornaría la claror ḏel sol i ḏe la luna.
I si las gentes supiesen los ḏeleytes de alǧanna*, toḏos los del mundo morrían por su ḏese’o i no bastarían ninguno a ḏezir las gracias ḏel-alǧanna* i sus maravilas (32v)
Ḏīšo la ḏonzella:
–Yā paloma, para semejante ḏe aquello obraron los obrantes. Yā paloma, ḏe aquel señor tan grande que tú ḏīzes á ca’íḏo en mi qoraçón amor muy grande, que nunqa çeçaré ḏe su serviçio i-obiḏençia hata que lo encuentre. Agora hazme a (33r) saber qué será la pena ḏe quien desobeḏeçe aḏa Allah i come su arrizqui* i sirve a otro señor menos d-él.
Ḏīšo la paloma:
–Yā donzella, quien desobeḏeçe aḏa Allah, su pena es el fuego ḏe ǧahannam*, que ni mueren ni viven. Caḏa ḏía les creçen pena sobre pena, son cautivos (33v) en-el fuego, que nuncā es quito su cativeryo ni ’es alivyaneçiḏa su pena ni consolaḏa su tristeça ni ’esclareçiḏa su ’enfermeḏaḏ ni o’íḏas sus quešas ni apiaḏaḏa su voz. Su tristeza es fuerte, su sollozo es hondo, su agua ponçonia, sus alrreos son fierros i presiones, (34r) su pena es ḏolores, su leña es gentes i pieḏras. No se regala su fuego, no se acaba ççu pena. Allí están tienpo sin cuento. Sus camisas ḏ-elquitrán ardiente, sus calças ḏe peç ençendiḏa, sus ropas de çufre flamante, sus bonetes ḏe fierro rusiente, i sobr-ellos almalaques* fue(34v)rtes que los tornan con grafios ḏe fierro fogueantes. Su brebajes ḏe cobre derretiḏo.
Ǧahannam* tiene siete puertas i ḏe puerta a puerta andaḏura ḏe quinientos años. La primera puerti se llama Ǧahannam* porque se come las caras ḏe los alkāfires*. La segunda se llama Laẓẓā *porque (35r) se come los pieḏes i las manos. La terçera se llama Ṣaqar* porque, ḏonde toca, ençiende. La cuarta se llama al-Huṭamati*porque traspasa su fortaleza toḏos los mienbros ḏe la persona. La quinta se llama Çaᶜīr*porque no se amata su fuego jamás. La seysena se llama al-Ǧahīm*, que solo una çentella ḏe su fuego (35v) quemaría toḏo el mundo. La setena se llama al-Hawaiya*, que quien entra en-ella nunca salle jamás. En-ela está el pozo ḏe al-Habhab*, que cuando se abre, quema al-otro fuego ḏe ǧahannam*, i es un fuego negro, escuro. I sobre caḏa puerta ḏe ǧahannam* ay mil cabeṣṣos de fuego, en caḏa cabeço sete(36r)nta mil barrancos ḏe fuego, en caḏa barranco setenta mil quebraças ḏe fuego, en caḏa quebraça setenta mil ᶜalaqrabes de fuego.
I dize Ǧahannam* el día ḏel juḏiçio: «Señor, creçe en mī el-arḏor i fortaleza para que tome oy vengança por tī ḏe quien te ḏesobeçió». I cua(36v)ndo los echarán ḏentro, lloran lágrimas hasta que se enšugan, i sangre hasta que se acaba, i poḏre hasta que se ḏesecan. I lloran tanto que, sī echaren naves en sus lágrimas, correrían como en la mar. Nunca son apiaḏaḏos.
I cuando verán las gentes a ǧahannam*, cairán (37r) amorteçiḏos ḏe temor. I no ruegará ninguno sino por sí mesmo. Huirán las maḏres de los hijos i los hijos ḏe las maḏres. Hazerse an cānos los mançebos. Cuántos mançebos son llevaḏos al fuego i-ellos diçiendo: «¡O nuestra juventuḏ malaventurada, pues el fuego es nue(37v)stra moraḏa!». O cuántas mujeres fermosas irán ḏiziendo: «¡O nuestra hermosura i belḏaḏ mal enpleaḏa, pues el fuego es nuestra moraḏa!». O quántos viejos canos irán diçiendo: «¡O nuestras canas i flaqueza malgastaḏa, pues el fuego es nuestra moraḏa!».
Serán aborriḏos ḏe Allah, apartaḏos (38r) ḏe su piaḏaḏ i ḏespiḏiḏos ḏe sus bienes, i ligaḏas sus manos, puestos en caḏenas sus cuellos, ençenḏīḏos sus lenguas, negras sus caras, larga su tristeza, ḏoble su pena, hanbrientos i seḏientos, ḏolorosos, ḏiziendo: «¡Yā señor, yā nos abarca tu pena, tristes ḏe nosotros(38v)s por lo que defalleçimos!».
Si se quešan, no lles apiaḏan; si llaman, no les responden. Ḏīzen: «Señor, fuemos yerraḏos, alivya sobre nós la pena un día solo».
La’ora levántase sobr-ellos una nube negra i-ellos demandan agua i piensan que les (39r) oapiaḏan con agua. I llueve ençima ḏ-ellos pieḏras i-agua bulliente que los trespasa. Ḏe fuego comen, de fuego beben, sobre fuego se acuestan, llaman a Mālik i-está mil años que no les responde. I dīzen: «Señor, no nos responde Mālik».
Ḏīze Allah: «Yā Mālik, (39v)responde a los lazraḏos».
Ḏīze Mālik: «Yā aquellos que s-ensañó Allah sobr-ellos, ¿qué queréys?».
Ḏīzenle: «Yā Mālik, ḏanos a beber una vez una bebiḏa ḏe agua que refríe nuestros cuerpos».
La’ora ḏales a beber agua ḏe al-ǧahīm* que entra por las bocas i ḏerriba los diente(40r)s a la ’entraḏa, i-abre las entrañas a la salliḏa, i ḏerrite las carnes, i haze bullir los miollos en las cabeças, que si una gota ḏe aquella agua cayese en la tierra, morrían toḏas las gentes ḏe su heḏor.
I sobre caḏa puerta ḏe ǧahannam* ay mil mares ḏe fuego, que caḏa una ḏ-ellas tiene quinie(40v)ntos años ḏe andaḏura; i-en caḏa mar ay mil çibḏaḏes ḏe fuego; en caḏa çibḏaḏ, mil aljubes* ḏe fuego; en caḏa aljube*, mil casas ḏe fuego; en caḏa casa, mil fuentes ḏe fuego; ḏe caḏa fuente salen mil ríos ḏe fuego, que si una gota ḏe aquella agua cayese en la tierra, abrasaría toḏo (41r) el mundo. I no ay cosa más aborriḏa en poḏer ḏe Allah que los ḏel fuego.
I la’ora fuese la paloma i queḏóse la ḏonzella ḏiziendo:
–Yā tristeza, yā tristeza, ¡qué poco á se’íḏo mi conocimiento con mi criaḏor! ¡Guay ḏe los que sirven a las ’íḏolas, en ǧahannam* i-en su pena estarán! ¡Guay (41v) ḏe mī! ¿Qué será ḏe mí quando me pararé delante ḏe mi señor a la cuenta i se pararáel peso, i s-estenderá l-aṣiraṭ*? ¡Triste ḏe mī! ¿Qué será ḏe mī aquel día?
I ḏio un suspiro i cayó amorteçiḏa. I no recorḏó por tienpo ḏe tres ḏías, hata tanto que llegó la nueva (42r) a su paḏre i vino a verla i ḏīšo:
–Yā mi hīja, plazer ḏe mis ojos, ¿qué es tu fecho?, ¿qué as abiḏo?, que me as quebrantaḏo con tu mal.
I llevantóse Arcayona llorando, demuḏaḏa ḏe color, i ḏīšo:
–Yā paḏre, ḏefiéndome con Allah ḏel fuego ḏe ǧahannam* i ḏe sus penas, aquellas que no (42v) apiaḏarán al viejo por su vejez ni al chico por su pequeñeç ni a la mujer por su flaqueza.
Ḏīšo el rey:
–Yā hīja, ¿as visto algo en tu dormir o estás hechizaḏa?
Ḏīšo ella:
–Yā paḏre, antes ḏemando perḏón aḏa Allah, mi señor i tu señor i señor ḏe los mundos. Ḏéyšate ḏel serviçio (43r) ḏe las íḏolas que no oyen, en nuezen i no aprovechan.
La’ora mandó el rey traer su íḏola, i ḏīšole:
–Yā hīja, este es mi señor i tu señor. Torna en tu sentiḏo i sírvelo, i guarḏa no seas yerraḏa.
Ḏīšo ella:
–Yā paḏre, tú ’eres el yerraḏo. Deša ’el serviçio ḏe las ídolas i dī que no ay señor sino (43v) Allah, solo, sin aparçero, que es en-el çielo su al-ᶜarše* i-en la tierra su señor, y-en toḏo lugar su potestaḏ.
Pues, cuando Ibliç, malḏígalo Allah, oyó lonbrar aḏa Allah, salló fuyendo de la ’íḏola, i ḏezía:
–Yā rey Naǧrab*, inovaḏo se á en tu tierra fecho nuevo por el qual yo no tornaré a tu ’ídola jamás.
Pues la’ora tomó por aquello el rey (44r) grande pienso, i ḏīšo:
–Yā hīja, tórnate ḏe lo qu-estás, i no afuelles tu ley ni te apartes da tu señor.
Ḏīšo ella:
–Yā paḏre, ḏéšame holgar un poco.
Ḏīšo Kaᶜbu al-Aẖbār* que se fue la ḏonzella a su ’íḏola i ḏesmenuzóla i quebróla. I tomó el-oro i la plata i las perlas, i partiólo toḏo a los pobres en serviçio ḏe Allah. I volvió su paḏre a ella i halló la ’íḏola (44v) quebraḏa i ḏīšo:
–Yā hīja, fecho me as cosa muy grave, que si otri lo ubiese hecho, yo lo penaría con tormentos fuertes.
Ḏīšo ella:
–Si ’él fuera señor como tú ḏizes, no se abría ḏešaḏo ḏesmenuzar, que aquel señor que yo sirvo, ẖaleqaḏor* ḏe los ẖaleqaḏos*, el que ḏa los alrrizqis*, tenḏe(45r)ḏor ḏe las gracias, no le daña cosa ninguna.
Ḏīšo el rey:
–Yā hīja, tórnate ḏe lo qu-estás; si no, yo te penaré con pena fuerte.
I la’ora fuese ḏ-ella con mucho enojo. Ḏīšo Kaᶜbu al-Aẖbār* que volvió la ḏonzella en dayunar i hazer aṣalà* i comer pan ḏe çebaḏa. I rogó aḏa Allah que l-enviase la paloma. I vínole i hallóla (45v) hiziendo aṣalà*: I ḏio alççalām* sobr-ella i tornóle el-açalām*, i ḏīšo:
–Yo soy muy alegre con tu veniḏa. I yo creo con Allah i le sirvo i no pongo ni pondré aparçero con-él.
Ḏīšo la paloma:
–Yā hīja ḏe Naǧrab*, alégrate, que Allah á reçebiḏo tu repintençia i perḏón ḏe tu pecaḏo, pues que as ḏešaḏo el ser(46r)viçio ḏe la ’íḏola. El-açalām* ḏe Allah se’a sobre tú.
I fuese la paloma i tornó la ḏonzella a ḏayunar i hazer aṣalà* i rogar aḏa Allah que la salvase ḏe la pena ḏe ǧahannam*. Publicóse su fecho en toḏo su reīno. Hablaban las gentes, rebtaban al rey ḏiziéndole:
«Si ḏešas a tu hija como agora está, perḏerse ’á tu reino, abrá (46v) muchas confusiones».
I tomo el rey por aquello grande cuyḏaḏo, i fuese a ella i ḏīšole:
–Yā hīja, tórnate ḏe lo qu-estás; no me eches a perḏer el reyno, no seas cawsa ḏe tanta confusión ni te apartes ḏe tu señor.
Ḏīšo ella:
–Yā paḏre, yo te clamo a tī al serviçio ḏe Allah i tú llámasme (47r) a mī al serviçio ḏe las íḏolas. Yā paḏre, obeḏeçe aḏa Allah ḏiziendo que no ay señor sino ’él, solo, sin aparçero ninguno; i ḏarte ’á Allah alǧanna*, salvarte ’á ḏel fuego ḏe ǧahannam*.
Ḏīšo el rey:
–Yā hīja, sino te ḏevieḏas ḏe lo que ḏizes, yo te cortaré las manos i te sacaré ḏe mi reino.
Ḏīšo ella:
–Yā paḏre, (47v) yo no me ḏeveḏaré ḏe la palabra ḏe «lā ilaha illā Allah»*.
Ḏīšo el rey:
–Yā hija, yo tengo mieḏo que te arrepentirás, cuando no te aprovechará; que si no te tornas de lo qu-estás, cortaḏas las manos, sacaréte a los montes que te coman los animales i fieras, i no te se poḏrás aprovechar ḏe tus (48r) manos.
Ḏīšo Kaᶜbu al-Aẖbār* que no creçía la ḏonzella sino en servir aḏa Allah, tan ’alto ’es. Las gentes hablaban ḏ-ella; unos ḏezían
que se abía tornaḏo loca;
otros ḏezían:
«no, sino que á allaḏo otra mejor ley que la ḏe su padre».
Ḏīšo Kaᶜbu al-Aẖbār* que volvió su paḏre allá i ḏīšole: (48v)
–Yā hija, tórnate de lo qu-estás; si no, yo no ḏešaré ḏe hazer lo que ḏicho tengo.
Ḏīšo ella:
–Yā paḏre, anque tú me cortes mis manos i me quemes con fuego, no haré sino servir aḏa Allah. Yā paḏre, ḏéšate ḏel serviçio ḏe las íḏolas; mira que yo soy desengañante a tī. Dī, (49r) como yo dīgo, que no ay señor sino Allah, solo, sin aparçero.
Ḏīšo Kaᶜbu al-Aẖbār*: Cuando aquello viḏo su paḏre, mandó venir un sayón que le cortase las manos. I cuanḏo ella lo vido, úbole mieḏo i-apretósele el coraçon, i levantó su cabeça al çielo llorando i ḏīšo:
–Yā quien (49v) ẖaleqó* los ẖaleqaḏos* i levantó los çielos sinse pilares, i-allanó la tierra sobre su sitio, i-orḏenó toḏos los fechos sin-alwazīres*, afirma mi coraçón con tu nonbre, i ḏame çufrençia i no te ayres cuentra mī, no ḏes lugar a l-ašayṭān* en mi fecho, apiáḏame con tu piaḏaḏ.
Re(50r)cuenta Kaᶜbu al-Aẖbār* que en-este paso le envió la paloma. I púsose junto a ella i ḏīšole:
–Yā ḏonzella, alégrate, que Allah es con ti; çufre, que Allah te ḏará el-alǧanna* el día ḏel juḏiçio.
I los almalaques* ruegaban aḏa Allah i lloraban por-ella, i las alᶜaynas* de alǧanna* (50v) se asomaban a ella i ḏezían:
–Yā ḏonzella, çufre lo que se á asentaḏo con ti, i no se’a tu çufrençia sino con Allah.
La’ora ḏīšo su paḏre:
–Yā hīja, tórnate ḏe lo qu-estás ante que te corte las manos.
Ḏīšo ella:
–Yā paḏre, fes lo que querrás, que yo no tornaré ḏe lo qu-estoy ni ḏexaré (51r) la ’obiḏençia por la ḏesobiḏençia, ni-l-ẖaleqaḏor* por el ẖaleqaḏo*, ni la alǧanna* por ǧahannam*, ni dešaré aḏa Allah por las las ’íḏolas.
La’ora mandó su paḏre cortarle las manos, i-ella ḏezía:
«Bi-çmi il-Lahi»*, señor ḏe los çielos; «bi-çmi il-Lahi»*, señor de las tierras; «bi-çmi il-Lahi»*, elturante (51v) el señorío para sienpre jamás. Señor, dame çufrençia i-afírmame en tu obiḏençia, i consuélame mi coraçón.
Lloraban toḏos, alrencorábanse aḏa Allah los ḏe los çielos i ḏe la tierra, i ḏezían:
–Señor, mira lo que se á asentaḏo con aquella ḏonzella por (52r) tu obiḏençia.
Ḏīze Allah:
–Toḏo es a mi vista. Por mi onra i mi nobleza, yo le ḏaré gualarḏón cunpliḏo i la ponḏré-n la graḏa ḏe los onraḏos '.
I cortáronle las manos i quitáronle las joyas que levaba i-echáronla a los yermos. I queḏó sola con muy grande espanto, (52v) i clamó con la más alta ḏe su voz i dīšo:
–Yā Allah, mi señor i mi cabḏīllo i mi percuraḏor, ase ensañaḏo mi paḏre contra mī, ame sacaḏo a estos yermos. Yā Allah, mi señor, consuela mi soleḏaḏ i tristeza.
Ḏīšo Kaᶜbu al-Aẖbār* que, andando (53r) por un xaral, guióla Allah por la halḏa ḏe la montaña a una cueva. I halló en-ella onsos i lobos i-otros animales nozientes ḏe la tierra. I laora que ella los viḏo, acorḏóse ḏe aquel que le abía muḏicho su paḏre i çerteficóse con la muerte i ḏīšo:
«Lā ilaha illā Allah»*. (53v) Estos animales m-espeḏaçarán i no penaré sino una ora, i-enpués volveré a las graçias ḏe Allah, mi señor, en-el-alǧanna* para sienpre jamás.
I-entróse en la cueva i çercáronla las alimañas i ḏaban alççalām* a ella. I ḏeziánle:
–Alégrate, yā ḏonzella, que la piaḏaḏ ḏe Allah (54r) es sobre ti.
I juegaban con-ella como el perro con su amo; i traíanle ḏe las fruytas i comía ḏ-ellas. Ḏīšo Kaᶜbu al-Aẖbār* que fue ḏel-juḏgo ḏe Allah, «taᶜālà», que estuvo en-esto hata que un día salló a caçar el rey de Anṭaqia*. I topó con-una çierva i siguióla hata que (54v) se lançó en la cueva que estaba la ḏonzella. I-ella era una mujer muy hermosa, ḏe las espeçialaḏas ḏe su tienpo en belḏaḏ i hermosūra; i cuando el rey la vio, se enamoró ḏ-ella, i ḏīšo:
–Yā la mujer, ¿eres persona o eres alǧinne? ¿Qué es (55r) la cawsa que as veniḏo en-este lugar con-estos animales? Salte a mī, que yo soy el rey ḏe Anṭaqíaᵗ*, yo te tomaré por mujer.
Ḏīšo Arcayona:
–Tanbién yo soy quien, si quisiera señoríos en-el mundo, yo los tenī lo que tú cuyḏas que tienes.
Ḏīšo el rey: (55v)
–Yā ḏonzella, ḏīme ḏe quién eres hija.
Ḏīšo ella:
–Yā rey, mi nonbre es Arcayona i yo soy hija ḏel rey Naǧrab*, señor ḏe-al-Hindi* i ḏe los rumíosrumayosromanos. I yo ḏešé ḏe servir a las íḏolas i sirvo aḏa Allah, señor de los çielos i ḏe la tierra, i por esto (56r) aborreçióme i hizo con mi lo que vees.
Ḏīšo el rey:
–Yā ḏonzella, vente a mī, que yo me casaré con tī i te aḏelantaré sobre toḏos los ḏe mi reyno; porque, aquel señor que tú me as nonbraḏo, nunca lo ’o’í sino a tī. Ḏeclárame tu fecho.
La’ora contó Arcayona (56v) al rey toḏo aquello que le abía ḏīcho la paloma, la grandeza ḏe Allah, las gracias ḏe alǧanna*, los tormentos ḏe ǧahannam*.
La’ora ḏīšo el rey:
–Yā ḏonzella, cásate con mí, que yo te seguiré en-esa regla, i ḏīgo que no ay señor sino Allah, solo, sin aparçero (57r) ninguno con-él en su re’ísmo.
Ḏīšo Arcayona:
–Yā el rey, no soy í bastante ni perteneçiente para tī, que tengo las manos cortaḏas.
Ḏīšo el rey:
–Pues yo me contento asī ḏe ti.
I ḏiole la fe i-omenaje ḏe rey ḏe cre’er con Allah. (57v) I levóla con sí i casóse con-ella, i levóse con-ella la çierva. I castigó a su maḏre i-a toḏos los suyos que la ’onrasen i la ’acatasen i la ’obeḏeçiesen por señora i mayora. I plazióle mucho a su maḏre i-a toḏos los suyos con-ella. I Arcayona perparó a su sue(58r)gra a la creyençia hata que se fizo muçlim*.
Ḏīšo Kaᶜbu al-Aẖbār*: Aca’eçió que el rey ubo ḏe ’ir un camino largo, i castigó a los suyos, manḏóles a toḏos que acatasen mucho a su mujer. I-así como el rey fue partiḏo, Arcayona parió un (58v) hijo. I las otras mujeres que el rey tenía tomaron grande enviḏia. I-ellas orḏenaron una carta, como que el rey la ’enviaba a su maḏre, que ḏezía:
«Señora maḏre, cuando llegará esta mi carta, sacaréys a la hechizera ḏe Arcayona (59r) ḏe mi alqáṣar i reyno, porque ella nos-á hechizaḏo a toḏos i nos-á fecho ḏešar nuestro alddīn ḏe las íḏolas; que aquel hijo que á pariḏo non-es mío. I si no hazes lo que yo mando, nunca más me verás».
Pues cuando la vieja viḏo la carta, pesóle mucho i hizo muy granḏe (59v) llanto por-el mucho amor que tenía con-ella. I clamóla i liyóle la carta. I ḏīšo Arcayona:
–Yā reyna, haz lo que querrás, que Allah es el contaḏor ḏe mis ḏías, sobr-él estribo i-a ’él me ḏesenparo.
I la’ora apretó sobr-ella sus ropas i tomó a su hijo. I sacáronla a una montaña muy alta, (60r) i la çierva que se iba con-ella. I fuese Arcayona por los yermos llorando, iˡrencoránḏose aḏa Allah, hata que le vino la paloma. I ḏio alççalām* sobr-ella i ḏīšo:
–Yā Arcayona, alégrate,que Allah es con ti i-él te apiaḏará.
Ḏīšo Arcayona:
–Yā paloma, el-aççalām* ḏe Allah se’a sobre ti.
(60v) Ḏīšo la paloma:
–Yā Arcayona, ruega aḏa Allah que te torne tus manos para que te pueḏas ayuḏar sobre tu hijo.
Ḏīšo Arcayona:
–Yā paloma, tengo vergüença ḏe ḏemandar aḏa Allah ningún menester en-este mundo por no perḏer lo çelestrial.
I fuese la paloma. I ḏio (61r) Allah sueño aḏ-Arcayona i ḏurmióse. I cuando se recorḏó, hallóse con sus manos por liçençia de Allah, «taᶜālà», i ḏīšo:
–«Al-ḥamdu li-l-Lahi», aquel que me ’á tornaḏo mis manos ḏespués que me las mandó cortar mi padre. «Al-ḥamdu li-l-Lahi», aquel que reçibe la poca obra i ḏa el gualarḏón (61v) sin cuento.
Ḏepués fuese a la halḏa ḏe lla montaña i hizo ḏe las ramas una istançia a ḏonde abitase, i la çierva sienpre con-ella. Ḏīšo Kaᶜbu al-Aẖbār* que, veniḏo el rey de su camino, mandó por su mujer. I laora sacóle su maḏre la carta i ḏīšo(62r)le:
–Yā hijo, tú me enviaste esta carta i yo hize lo que por-ella me mandaste.
Cuando el rey liyó la carta i vio la trayçión que por-ella se abía orḏenaḏo, cayó amorteçiḏo. I quando recorḏó, salló a buscar su mujer por los montes, llorando i ḏiziendo:
–¿A ḏónde (62v) estás mi bienquista, plazer ḏe mis ojos? Yā Allah, mi señor, guárḏalos ḏe trebajo a ella i-a la criatura, i ḏámelos por encuentro.
I guiólo Allah a ḏonḏe ella estaba, i llamábala por la montaña con la más alta de su vos. I-ella no quería, abía hecho trayçión (63r) i mandarla echar de su casa. I la’ora envióle Allah la paloma i ḏīšole:
–Yā Arcayona, responde a tu marīḏo ¿no ves el grande llanto que por ti haze?
Ḏīšo ella:
–Yā paloma, tengo mieḏo que se aya apartaḏo del serviçio ḏe Allah i que se aya tornaḏo a ser(63v)vir a las íḏolas i quebrantaḏo la fe i-omenaje que me hizo.
Ḏīšo la paloma:
–Respóndele, que yo te juro por Allah, aquel que no ay otro señor sino ’él, que no á ḏešado el-aḏḏīn* ḏe Allah ni ’él te mandó echar ḏe su casa.
I la’ora respondió Arcayona i ḏīšo:
–Yā amaḏo, (64r) ¿qué te plaze?
Pues la’ora fuese el rey con los suyos a ella, i-abraçóla i ḏīšole:
–Yā mi amada Arcayona, ¿qué á se’íḏo ḏe tī? ¿Qué as pasaḏo en-esta montaña?
Ḏīšo ella:
–Á hecho Allah mucho bien con mí: áme tornaḏo mis manos, á escapaḏo a mi hijo i tuyo por su alfaḍila (64v) i graçia.
La’ora alegróse el rey alegría grande, lo’ó aḏa Allah mucho i-agraḏeçióle el bien que le abía hecho. Después ḏīšo Arcayona:
–Yā mi amaḏo, ¿no escrebistes a tu maḏre tal carta?
Ḏīšo el rey:
–No, por Allah, señor ḏe los (65r) çielos i ḏe la tierra.
I la’ora creyólo Arcayona.
Ḏīšo el rey:
–Yā mi amaḏa Arcayona, vámonos a nuestro reyno.
Ḏīšo ella:
–Yo no ʸiré a lugar ḏe tan mala gente.
Pueslevóla el rey i hizo una çibḏaḏ nueva en la mejor comarca i más abunḏosaḏe agua que abía en toḏo (65v) su reyno, en-el río ḏel Firat*. I luego en poco tienpo fue poblaḏa. I llamáronla la çibḏad ḏe Arcayona. I demostraron en-ella el-aḏḏīn* de Allah, i vivieron en-ella lo que quiso Allah, i sirvieron aḏa Allah verḏaḏero .
Acábase.