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Ms. 5313 BNE

Título: Recontamiento de la donzella Carcayona, hicha del rey Naǧarab, con la paloma. Edición digital alineada
Investigador principal: Pablo Roza Candás
Investigadores responsables:
  • Pablo Roza Candás (Transcripción y etiquetado TEI)
  • Raquel Suárez García (Transcripción y etiquetado TEI)
Publicación: CAHi, https://www.cahi.eu - Marie Curie – Clarín Cofund - París, Oviedo - 2020 -- Creative Commons licencia XYZ
Descripción de la fuente:
  • ms.5313 - Biblioteca Nacional de España - Madrid - España
  • Leyenda de la donzella Arcayona. Relato aljamiado-morisco - Escribano: desconocido - Original: ff. 134v-181v
  • ms - papel - Buen estado de conservación
  • s. XVI - Aragón
Descripción de la digitalización:
El Corpus Aljamiado Hispánico (CAHi) es el resultado de los proyectos de investigación liderados por Pablo Roza Candás y financiados por el programa Marie Curie – Clarín Cofund de la Unión Europea: «Digital Aljamiado: Development and Application of Digital Humanities Methodology to Spanish Aljamiado Corpus» (2014-2017) desarrollado en el Institut National des Langues et Civilisations Orientales (INALCO) de París y « The Application of New Technologies to Multiversion Texts Digital Edition » (2018-2020) llevado a cabo en el Seminario de Estudios Árabo-Románicos (SEAR) de la Universidad de Oviedo.
Idiomas originales:
  1. ar: árabe
  2. es: castellano-aragonés
Ms. 5313 BNE
(134v)Éste es el recontamiento de la donzella Carcayona, hija del rey Naǧrab*, con la paloma. Fue recontado por ᶜAlī bnu ul-Ḥaçan* i por Ǧābir hijo de ᶜAbdu Uˡllah* i por Çaᶜid hijo de Ṭahīr* i por Umar hijo de Çaid*.
Dize que entrando (135r)en la meçquida del mensajero de Allah, Muḥammad*, «ṣalà Allahu ᶜalay-hi wa-çallam»*, hallaron en-ella un corro de gente, i-estaba en-ellos ᶜUmar bnu ul-Ḥatabi* i ᶜAlī bnu Abī Ṭālib* i Kaᶜbu ul-Āḥbār*. Dīšo ᶜAlī bnu Abī Ṭālib*:
–Cuéntanos alguna cosa maravillosa.
Dīšo Kaᶜbu ul-Āḥbār*:
Plázeme, yā rey de los creyentes. Ayas (135v)de saber que en los primeros del mundo abía un rey de los romanos que vivía en-al-Hindi*, que adoraba a las ídolas; era rey de muy buena condiçión; goberrnaba su reino con mucho amor i justiçiaba. Este rey no engendró criatura hata que tuvo çien años. I pensó el rey cómo no tenía hijo. Cayóle por-esto grande (136r)pienso. I mandó un día que se allegasen todos los sabios de su reyno. I llegáronse todos i dīšoles el rey que mirasen en su saber i çençia si abía de tener hījos o por qué le era devedado.
I miraron los sabios por su saber en la medezina i dišiéronle:
–Señor, ayas de saber que tu cuerpo es frío i salle de ti la-sperma (136v)muy fría, i no puedes conçebir. Es menester que proviendas d-espeçias que sean muy calientes hata que salga de ti la esperma caliente.
I hízolo ansí el rey. Aprés dišiéronle los estrólogos:
–Señor, no ay dubda sino que as de aber criatura, pero no sabemos si será macho o fenbra, porque vemos la estrella (137r)de Venus asentada sobre aquel signo.
Entonçes el rey conzebió con su mujer al comienço del día, i-enpreñóse su mujer i parió una niña, la más hermosa de las mujeres, i llamáronle Carcayona. I murió su madre de parto i diola su padre a una nodriça i crióla siete años. I hízole su padre una alcáçar sobredorado, de maçonería, (137v)i hízole en-él vergeles con árboles i ríos. I trášole allí todos esturmentos que pudo aber i dešóla allī con sus donzellas hata que llegó a tener onze años.
Depués vino a verla su padre con los grandes de su reyno i trášole brocados i sedas i joyas con todos los deleytes que pudo traer. Entró donde estaba i miró su a hermosura* (138r)i-enamoróse d-ella. I comió i bebió con-ella; i cuando ubieron comiḏo, dīšo la donzella:
–Yā padre, estos ḥalecados* de onbres i mujeres no fueron ḥalecados* sino para comer i beber. Pues conviene que a quien haze tales graçias que se las agradeçcamos. Pues yo, yā padre, ¿a quién lo agradeçeré?
Dīšo el padre:
–A mí, ya fija, (138v)que yo é fecho graçia sobre ti.
Dīšo la fīja:
–I tú, yā padre, ¿a quién lo agradezes?
Dīšo el rey:
–Yā fīja, estas grazias anlas eredado nuestros antepasados unos de otros.
Dīšo la fīja:
–Yā padre, ¿i quién lo començó i quién lo acabará?, que tu padre i tu awelo murieron ¿Pues quién hizo estas graçias i qui(139r)én las eredará? ¿I quién ḥalecó* estas gentes?
Dīšo el rey:
–Yā hija, yo te daré tu señor i señor de tus padres, aquel que no an conoçido otro señor sino él.
I laora mandó el rey que le traesen su ídola, que era de oro esmaltado con alchóhar* i piedras preziosas,que tenía cuarenta cobdos de largo i vinte de ancho. I cuando lo vio (139v)la donzella, agradóle i consolábase con-él. I dīšo:
–Yā padre, hazedme un señor como éste para que adore i sirva.
Pues laora, mandóle hazer una ídola del-oro esmaltado con alchóhar*, que tenía los ojos de púrpura verde. I hiziérole una cátreḏa de oro* i los piedes de* piedras preçiosas. I trušiéron(140r)selo delante i-açaǧdóse* la donzella a la ídola. I cada día, como salía el sol, venía la hija del rey i sus donzellas con-ella, i-adoraban a la ídola i hablaban con-ella. I respondióles de dentro Ibliç* i mandábales i vedábales. Depués vino su padre a verlla un día i tráxole muchas xoyas i comeres. I comió con-ella i miróle a su hermosura i reposó un rato. I levantóse a ella i besóla i demandóle su cuerpo.
–Pues, yā padre, ¿por qué quieras tú innovar cosa que te aver(142r)güençen por-ello los días de tu vida i-enpués de tu muerte? ¿As oído dezir de algún rey que hiziese eso con su hicha?
Pues, laora, el rey tomó grande vergüença de su hija, i salióse de allí y dešóla en sus plazeres como solía.
I publicóse la hermosura i çençia de la donzella por toda (142v)la tierra. I demandábanla los hijos de los reyes i no quería su padre casarla por lo que veía en-ella de mucha cordura.
I cuando adoraban, habló Ibliz*, maldígalo Allah, en-el cuerpo de la ídola i dīšo:
–¿No sabes, yā donzella, que no ay otro Señor sino yo?
(140v)Dīšo la donzella.
I-adoró a la ídola. I vínole un-esterrnudo a la donzella i salióle de la nariz una mosca con-el-esterrnudo grande, i dīšo a la hija del rey:
–Yā donzella, ¿qué es a ti que as esterrnudaḏo i no as dīcho «al-ḥamdu li-l-Lahi rabbi il-ᶜālamīna»*?
I cuando oyó Ibliš*, maldígalo Allah, nonbrar ada Allah, salió huyendo i cayóse la ídola (141r)sobre su cara. I cuando oyó la hija del rey Naǧrab* aquella palabra de la mosca, espantóse d-ello mucho. I allegáronse a ella sus donzellas, i-ella llorando, demudada la color, espantada. I dišiéronle:
–Yā señora, ¿qué as ubido?
I dišo ella: –É oído unas palabras que nunca oí su semejante d-ellas. An entrado (141v)en mi coraççón con muy grande fuerça besando a la ídola. I estando un día la donzella delante de su ídola pensando en-el dicho de «al-ḥamdu li-l-Lahi rabbi il-ᶜalamīna»*: –I ya m-é atrebuido en mi coraçón diversas dubdas. I dīgo qu-el señor del mundo que e(143r)s gran señor, porque yo nunca é oído más dulçes palabras que son éstas. Pues, yā triste de mí, ¿quién me declarará lo que quieran dezir estas palabras?
Después de aquesto torrnóse la donzella al serviçio de la ídola así como solía. I veos que un día, estando la donzella delante de su ídola, (143v)vino a ella una paloma i-asentóse en la cabeça de la donzella i de allí voló en la cabeça de la ídola. I cuando la vio la donzella, maravillóse d-ella i de su hermosura, porque la paloma era de oro amarillo i su coḏa de pelras bermejas, i sus piedes de plata, i su pico de pelras blancas esmaltado con aljóhar*.
Pues dīšo la ḏonzella:
–Yā triste de mī, fuese mía aquella paloma i costáseme la mitad de mi reyno porque me (144r)consolase con mirarla.
I-estando ella mirándola muy maravillaḏa de su hecho, dīšo la paloma con lenwa suelta i paladina:
–Yā hija del rey Naǧrab*, di: «al-ḥamdu li-l-Lahi. Lā il-lāha ’llāillā Allahu waḥdahu, lā šarīka la-hu»*, que quiere dezir: «las loores son ada Allah. No ay otro señor sino Allah, solo, sin aparçero. A él es el reísmo; él-es sobre toda cosa poderoso».
Pues cuando oyó Ibliç*, (144v)maldígalo Allah, nonbrar aḏa Allah, salló huyendo de la ídola i-él diziendo:
–Quemado soy con-el fuego de ǧahannam*.
I cayó la ídola sobre su cara i quedó la donzella espantada, muy temerosa, mirando a la paloma, i dišo:
–Yā paloma hermosa, é oído tus palabras, que nunca las oí más buenas que ellas ni más dulçes. ¿Pues quién eres tú, yā paloma, i qué palabras son aquellas que dišiste, que me agradó tanto en mi coraçón? Dime (145r)algo más.
Dīšo la paloma:
–Yā hīja de Naǧrab*, di que no ay señor sino Allah, solo, sin aparçero, i ẖaleqador* de los çielos i tierras i ẖaleqados* i de sus aˡrrizques*, matador i revilcador enpués de la muerte para el día que no aprovechará sino la buena obra i-el-que antes creerá con Allah.
Dīšo la donzella:
–Dime más d-esas palabras tan buenas que sus dulçuras an entrado en mi coraçón.
Dīšo la paloma:
–Yā hīja (145v)de Naǧrab*, es Allah aquel que no ay otro señor sino Allah, ẖaleqador* de los çielos i de la tierra en seis días. Enpués se igualó sobre el alᶜarši*; encubre la noche al día, el sol a la luna, i las estrellas asujetadas con su mandamiento. A él es el ẖaleqar* i-el matar, tan bendito es Allah, señor de toḏo el mundo.
Dīšo la donzella :
–Yā paloma, ese señor que tú nonbras es gran señor. Pues créçeme más (146r)d-esas palabras buenas, que semejante que tú no diría sino verdad.
Dīšo la paloma:
–Yā donzella, di que no ay señor sino Allah, solo, sin aparçero, ẖaleqador* de los çielos i de la tierra, i de lo que es entr-ellos i lo que es debašo d-ellos hasta los abismos de la tierra.
Dīšo la ḏonzella:
–Yā paloma, hazme a saber dónde está ese señor tan grande.
Dīšo la paloma:
–Yā hīja de Naǧrab*, no se ajuntan en secreto tres que no sea él (146v)cuarto, ni cuatro que no sea él quinto, ni çinco que no sea él seiseno, ni más ni menos de aquello qu-él no sea con-ellos donde quiere qu-están.
Dīšo la donzella:
–Yā paloma, ¿ese señor no se pueḏe ver?
Dīšo la paloma:
–Yā hīja de Naǧrab*, el señor de los çielos i de la tierra vee a todos i no lo veen a él ninguno. Él está en wardamiento alto, sabe lo secreto i lo público, no ay señor (147r) sino él, a él son los nonbres buenos.
Dīšo la ḏonzella:
–Yā paloma, ese señor que ḏizes, senblánçame en dónde está o qué es o cómo.
Dīšo la paloma:
–Yā hīja de Naǧrab*, «rabba-nā, tabāraka wa-taᶜālà»*, primero de toḏa cosa i çaguero de toḏa cosa. No lo alcançan las vistas i él alcança las vistas. Él es sabidor, oídor, de lo que quiere. Cuando quiere alguna cosa, dīze «sey» i luego es. (147v)Ħaleqó* su alᶜarši* sobre el-awa, donde no abía sol que clarease, ni luna que corriese, ni mar que ondease, ni ayre que moviese, ni río que corriese, ni çielo frawado, ni tierra tendiḏa ni cosa començaḏa. Ħaleqó* siete çielos, çielo sobre çielo; i siete tierras, una sobre otra, en seis ḏías; i-él se iwaló sobre l-alᶜarši*.
Dīšo la donzella:
–Yā paloma, ¡qué tan grande es ese señor, i qué paçéfico (148r)i-onrado sobre quien come su aˡrrizque* i sirve a otro señor! Yā paloma, ¿ay ninguno en-el mundo que dīga lo que tú dīzes?, porque yo nunca lo oý sino a tī.
Dišo la paloma:
–Sī; los de los çielos i ḏe la tierra dīzen lo que yo dīgo, sino los escreyentes. Yā hīja de Naǧrab*, ese íḏolo que tú sirves no oye ni vee, ḏaña i no aprovecha.
Dīšo la donzella:
–Yā paloma, ¿qué es aquello que me habla de ḏentro de su (148v)cuerpo?
Dīšo la paloma:
–Es el maldīcho de Ibliç*, maldígalo Allah, enemigo de Allah i-enemigo de tu padre Ādam, que lo engañó i lo sacó del-alǧanna*, i-engañará a sus hījos hasta el día del juiçio. Deša el serviçio de la ídola.
I dīšo la donzella:
–Hazme a saber, yā paloma, por-ese señor, ¿qué es el walarḏón de quien le obedeçe i qué es el castigo de quien lo desobedeçe?
Dišo la paloma:
–Yā hija de Naǧrab*, (149r)quien obedeçe aḏa Allah, aḏebḏéçele el-alǧanna*; i quien le desobedeçe, su pena será el fuego de ǧahannam*.
Dišo la donzella:
–Yā paloma, semblánçame el-alǧanna*, aquella que dīzes que dará Allah a los obidientes.
Dišo la paloma:
–Yā hīja de Naǧrab*, cuando se acabarán las oras del mundo i sus días, i lo ẖalāl* i lo ẖarām*, i se perderá la verdad i se ḏemostrará la mentira, i harán los malefiçios, i beberán (149v)el vino, i harán aˡzzine*, i conbrán el logro, i se demostrará el-ahollamiento, laora ensañarse á Allah sobre la gente. I mandará Allah a Içrāfīl>* que sofle en-el cuerno, i soflará en-él un soflo que cairán todas las gentes i almalaques* amorteçidos, sino Ǧibrīl>* i Mikā’il* i Içrāfīl>* i ᶜAzrayā’il>*, que no mueren sino enpués de muertos los ẖaleqados*. I de la fortaleza de la muerte de Içrāfīl>* (150r)s-estremeçe toda la tierra, i no queda ençima de la tierra cosa frawada que no se derriba sino las meçquidas. I no quedará en çielo ni en tierra cosa viva, i queḏará todo vazío de moraḏores.
Laora asomarse á Allah, «ᶜazza wa-ǧalla»*, al mundo i dirá: «O munḏo, ¿dónde son tus ríos? O mundo, ¿dónde son tus árboles? O mundo, ¿dónde son tus moradores? O mundo, ¿dónde son los reyes i los hijos de los reyes? Yā mundo, ¿a dónde está (150v)el sol i la luna i las estrellas?».
I no ay quien le responda. I quedará el mundo ansī cuarenta años. I hará Allah llover awa de la mar qu-está debašo del-alᶜarši*, que haze naçer los güesos i carnes i la sangre, asī como naçe el grano debašo del tenpero. I tornará cada cabello i cada mienbro a su lugar.
Depués revilcará Allah a Içrāfīl*, i soflará en-el cuerno i dirá: «O güesos molidos i (151r)cuerpos poḏriḏos i junturas ḏespartiḏas i venas cortadas, Allah os manḏa que os ajuntéis para la declaraçión del día del juiçio, para tomaros cuenta i daros el walardón de vuestras obras».
I levantarse an los arruḥes* de los muçlimes*, claros con la claredad de la creençia, i los arruḥes* de los escreyentes, escuros con la escuredad de la descre(151v)ençia; i entrarse á caḏa arrūḥ* en su cuerpo. I verás toḏas las gentes levantaḏas, i-ellos esperando las maravillas i temores del día del juiçio. Depués tomará Allah cuenta a las gentes i porná a los obidientes en la casa de su acontentamiento i porná a los desobidientes en la casa de su tormento.
Dīšo la ḏonzella:
–Yā paloma, ¿i que revilcará Allah a los ẖaleqados* después (152r)de la muerte?
Dīšo la paloma:
–Sī, como los ẖaleqó* del agua i te sacó de los lomos de tu padre a la madre de tu madre i salliste al mundo criatura chica, te crió con su potençia i conpuso en ti tus mienbros i tu sentido i tu vista, asī te matará i te tornará a revilcar.
Dīšo la donzella:
–Yā paloma, hecho me as a saber con hecho que yo estaba d-ello noncurante, i tú ḏirás verḏaḏ en tu dīcho; pero (152v)hazme a saber qué cosa es el-alǧanna*, esa que dīzes que dará gualarḏón Allah con-ella a los obidientes.
Dīšo la paloma:
–Yā hija de Naǧrab*, los del-alǧanna* son los obidientes al mandamiento de Allah. No mueren en-ella ni ay tristura, i alcançan toḏo lo que desean, perdurable en alqáṣares de oro i plata i piedras preçiosas i de púrpura. Su tierra es almiçcle, sus aguas (153r)son dulçes, sus árboles i fruytas durables, las fruytas de diversas sabores i colores. Los del-alǧanna* tienen çien gradas que, si todas las gentes del mundo se ajuntasen, no harían una d-ellas, porque en-ellas ay maravillas iˡ-rriquezas. La primera grada es de plata i su tierra es de almiçcle; la segunda es de oro; la terçera, de perlas; a la setena ya ay en-ella (153v)lo que no ay ojos que puedan ver ni lenwa dezir ni pasar por coraçón de onbre. I-el que más pequeña grada alcança en-el-alǧanna* tiene siete alqáṣares de oro i plata i pelras i piedras preçiosas de diversas colores.
Pues, cuando sallen d-esos lugares, cabalgan en animales que volan con ellos donde quieren, hasta la puerta del-alǧanna*. I allí naçe una fuente con dos ramos. I cua(154r)ndo beben en-ella, el-uno de los dos ramos saca del cuerpo toḏa la envidia i-engaño i malḏaḏ. Depués báñanse en-ell-otro i tórnanse jóvenes, que nunca más se tornan de sus colores ni de presonas.
I llaman las aˡṣitras* de la puerta, i hazen un soniḏo que nunca oyeron las gentes más dulçes cosas. I sallen las alḥurras* del-alǧanna* a la puerta, que si no que Allah, (154v)«çubḥāna-hu»*, á ḏaḏo conoçimiento a los onbres, açaǧdarían* a ellas. I-entran con los onbres al-alǧanna*. I cuando quiere entrarse el-onbre en-el-alqáṣar que veye, dīzenle ellas: «Adelante ay otro mejor, yā waliyu Allah*». Denpués llega a otro alqáṣar más claro, que se pareçe dende fuera toḏo lo ḏe ḏentro. I quiere el-onbre entrarse en-él. I dīzenle ellas: «Adelante (155r)ay otra mejor posada, yā amigo de Allah».
I no çeçan de andar con-él de alqáṣar en alqáṣar hasta que llegan a un alqáṣar que todo es esmaltaḏo, engastonado en piedras preçiosas; que ay en-él setenta cámaras, unas sobre otras, arreadas de toḏos arreos i warniçiones i joyas çelestriales clareficaḏos. I ponerle an una corona en la cabeça, que tiene (155v)setenta rincones, en cada rincón una piedra preçiosas que relunbra a tres jornadas, i su cara como la luna; i-en su mano un verdugo; i sobre su presona, setenta coberturas de seda i brocaḏo de diversas maneras i colores.
I-estando ansī, viénele una mujer de las alḥurras* del-alǧanna* con atavíos muy hermosos, relunbrantes como el sol, (156r)que con la vista d-ella olvida el-onbre toḏo cuanto á visto. I dirá la mujer: «Tú eres mi amaḏo i yo soy tu amada». I-asiéntase en par d-él en-una cama, aconpañaḏa de setenta alḥurras*. I queda el-onbre con-ella en graçia durable i vida deleytosa en la vezindad del señor del mundo, i los almalaques* dando aˡççalām* sobr-él. I no desean cosa que no la alcançan allí donde s-es(156v)tán.
I-en-el-alǧanna* ay alḥurras* que, si-scupiesen en la mar, se tornaría dulçe la mar; i tienen escribto en sus frentes que dīze: «Quien desea alcançar una mujer como yo, obre con la obidençia de mi señor».
En-el-alǧana ay un árbol que se llama el-Árbol de Buena Ventura, que lo plantó Allah con su mano, que su tronco es de oro i sus venas de plata, i sus fruytas cris(157r)tales, i sus ramas corales, i sus hojas esmaltes, i su olor almiçcle. En-él ay de toḏas las naturalezas de fruytas del-alǧanna* en-sabor i color.
En-el-alǧanna* ay árboles que sallen d-ellos animales warneçidos volantes, que nunca orinan ni hazen rudeza ninguna, que lievan a los obidientes a donde quieren.
En-el-alǧanna* ay un río que se dize al-Kawẕar*, que salle (157v)debašo del-alᶜarši*, que es más dulçe que miel i más blanco que leche, que corre sobre losas de perlas i piedras preçiosas almiçcaḏas*, que mana de allí la fuente de Çalçabil* i la fuente de al-Kāfur* i la fuente de Taçnīm*. I no ay en-el-alǧanna* sino las lunillas i las çejas. I los ríos del-alǧanna*, toḏos çercaḏos de cátredas i d-estrados i fruytas del-alǧanna* i vergeles* (158r)i bebrajes. No hazen rudeza ninguna, salle la degistión en sudor en mejor olor que almiçque*.
Los moradores del-alǧanna* no se envejeçen ni-enferman ni mueren ni veen pasar ni espanto ni tristura. I sus ropas nunca se ronpen. I si uno de los del-alǧanna* pusiese su mano en-el munḏo, no quedaría çiego que no viese ni muerto que no revilcase ni descreyente que no cre(158v)yese ni enfermo que no sanase ni awa salada que no tornase dulçe. I si uno de los del-alǧanna* asomase su cara a la tierra i-echase una saliva en-ella, tornaría toḏo almiçcle, que golería toḏo el munḏo ad-almiçcle. I si uno de los del-alǧanna* sacase su cara a la tierra, turbaría la claror del sol i de la luna.
I si las gentes supiesen los deleytes del-alǧanna*, morrían toḏos por su deseo i no bastaría ninguno (159r)a dezir las graçias del-alǧanna* ni sus maravillas.
Dīšo la ḏonzella:
–Yā paloma, para semejante de aquello obraron los obrantes. Yā paloma, de aquel señor tan grande que tú dīzes que á caído en mi coraçón amorío muy grande, que nunca çeçaré de su serviçio i obidençia hasta que lo encuentre. Agora hazme a saber qué será la pena de quien desobedeçe ada Allah i come su aˡrrizque* (159v)i sirve a otro señor menos d-él.
Dišo la paloma:
–Quien desobedeçe ada Allah, su pena es el fuego de ǧahannam*, que ni mueren ni viven. I caḏa día les creçe pena sobre pena en-el fuego, que nunca son libres ni alivianeçen su pena ni es consolada su tristeza ni esclareçida su escuredad ni oídas sus quešas ni apiadada su voz. Su tristeza es fuerte, su solar (160r)es fondo, su awa es ponzoña, sus arreos son fierros, su pena es ḏolores, su leña es piedras i gentes. No se regala su yerro ni se mata su fuego ni se acaba su pena. Allí están tienpos sin cuento. Sus camisas son alquitrán, sus calçças de peç ençendida, sus ropas de çufre flameante, sus bonetes de yerro rusiente, i sobr-ellos almalaques* fuertes (160v)que-los tormentan con grafios de yerro. Su bebraje es cobre derretiḏo.
Ǧahannam* tiene siete puertas, de puerta a puerta andadura de quinientos años. La primera se llama Ǧahannam* porque come las carnes de los descreyentes. La segunda se llama Laḏḏā* porque come los piedes i las manos. La terçera se llama Çaqar* porque ençiende su fortaleza. La cuarta se llama al-Ḥuṭṭama* (161r)porque traspasa su fortaleza toḏos los mienbros. La quinta se llama Çaᶜir* porque su fuego nunca se amata jamás. La seysena se llama al-Ǧaḥīm*, que una çentella sola quemaría toḏo el munḏo. La setena se llama al-Hāwwiya*, que quien entra en-ella nunca en salle jamás. En-ella está el pozo de al-Hab*, que cuando se abre, quema al-otro fuego de ǧahannam*, i-el fuego de ǧahannam* es negro. I sobre caḏa (161v)puerta de ǧahannam* ay mil cabeços de fuego, en caḏa cabeço setenta mil quebraças de fuego, i-en caḏa quebraça setenta mil alacranes de fuego.
I dīze Ǧahannam* el día del juiçio: «Señor, creçe la fortaleza i-el-arḏor en mí para que tome vengança oy de aquellos que te desobedeçieron a ti». I cuanḏo los echarán dentro del fuego, llorarán lágremas hasta que se (162r)enšugan, i sangre* hasta que se acaba, i materia hasta que se desecan. I lloran tanto que, si echasen naves en sus lágrimas, correrían como en la mar. I nunca son apiadados.
I cuanḏo verán las gentes a ǧahannam*, cayrán amorteçidos de su temor. I no rogará ninguno sino por sí mismo. I huyrán las madres de los hijos i los hijos de las madres. I hazerse an canos los moços. Pues (162v)cuando mançebos son llevados al fuego diziendo: «¡O juventud malaventurada, pues el fuego á de ser nuestra morada!». Cuántas mujeres hermosas que irán al fuego diziendo: «¡O de nuestra hermosura i beldad mal enpleada, pues qu-el fuego es nuestra morada!» Cuántos viejos canos que irán al fuego diziendo: «¡O de nuestras canas i flaqueza malgastada, pues el fuego á de ser (163r)nuestra morada!».
Serán aborridos de Allah i-apartaḏos de su piadaḏ, despedidos de sus graçias i bienes, ligaḏas sus manos, encadenados sus cuellos, ençendidas sus lenwas, negras sus caras, larga su tristeza, ḏurable su pena, hanbrientos, dolorosos, diziendo: «¡Ya nos abarca tu pena, tristes de nosotros por lo que faltamos!».
Si se quexan, no los apiadan; si llaman, (163v)no les responde. Dizen: «Señor, fuemos yerrados, i sobre nosotros la pena. Apiádanos con awa un día solo, yā señor».
Laora levántase una nube negra de fuego i-ellos demandan awa i piensan que los apiadan con awa. I llueve sobr-ellos piedras rusientes i awa bulliente que los traspasa de fuego. Comen de fuego i beben, sobre fuego se acuestan i llaman a Mālik*, i-está mil años que no responde. I ḏizen: (164r)«Señor, no nos responde Mālik*».
I dīze Allah, «taᶜālà»*: «Yā Mālik*, responde a los lazrados».
Laora dīzeles Mālik*: «Yā aquellos que se ensaña Allah sobr-ellos, ¿qué queréys?».
I dízenle: «Yā Mālik*, danos a beber una bebida de awa que refríe nuestros cuerpos».
Laora dales a beber awa de alǧaḥīm*, que entra por las bocas i derriba los dientes, i-abrasa las entrañas, i derrite las carnes, i haze bullir (164v)los meollos en las cabeças, que si una gota de aquello cayese en la tierra, morrían las gentes de su mala olor.
Sobre cada puerta de ǧahannam* ay mil mares de fuego de andadura de quinientos años; en cada mar, mil çibdades de fuego; en cada çibḏaḏ, mil pozos de fuego; en caḏa pozo, mil casas de fuego; en caḏa casa, mil fuentes de fuego; i de cada fuente sallen mil ríos de fuego, que si una gota de awa (165r)cayese en la tierra, abrasaría toḏo el mundo. I no ay cosa más aborrida en poder de Allah del fuego.
Laora fuese la paloma i quedó la ḏonzella diziendo:
–Yā tristeza, yā tristeza, ¡qué poco á seído mi conoçimiento con mi criador! ¡Guay de los servidores de las ídolas en ǧahannam* i-en su pena! ¡Guay de mī! ¿Qué será de mí cuando me pararé delante de mī señor a dar la cuenta, i se parará el peso i se tenderá el puente de(165v)l-aṣiraṭ*? ¡Triste de mī aquel día!
I dio un suspiro i cayó amorteçida. I no recordó sino aprés de tres días, hasta que llegó la nueva a su padre i vino a verla i díšole:
–Yā mi hija i plazer de mis ojos, ¿qué es tu hecho o qué as ubido?, que ya as crebantado con tu mal mī coraçón.
Laora levantóse la ḏonzella llorando, demudada de color, i dišo:
–Yā padre, defiéndome con Allah del-fuego de ǧahannam* i de sus penas*, (166r)aquellas que no apiadarán al viejo por su vejez ni al chico por su pequeñeç ni a la mujer por su flaqueza.
Dišo el rey:
–Yā hīja, ¿as visto algo en tu dormir o estás hechizada?
Díšole ella:
–Yā padre, antes demando perdón aḏa Allah, mi señor i tu señor, del serviçio de las ídolas, aquellas que no oyen ni veen, nuezen i no aprovechan.
Laora mandó el rey traer su íḏola, i díšole:
–Yā hīja, éste es tu señor (166v)i mi señor, aquel que no conoçemos sino a él. Tórnate en tu sentido i sirve a tu señor, i no seas yerraḏa.
Dīšo la donzella:
–Yā padre, tú eres el yerrado. Deša el serviçio de las ídolas i di que no ay señor sino Allah, solo, que no ay aparçero a él; en-el çielo es su alᶜarši* i-en la tierra su potestad.
Cuando oyó Ibliç*, maldígalo Allah, nonbrar ada Allah, salió de la ídola huyendo, i-él que dezía:
–Yā rey Naǧrab*, (167r)ya se á inovado en tu tierra un hecho que no tornaré a tu ídola enjamás.
I tomó el rey por-esto grande pienso, i dišo a su hija:
–Tórnate de lo que estás i no afuelles tu ley ni te apartes de tu señor.
Dīšole su hīja:
–Déšame un poco, yā padre.
Pues laora dešóla i fuese la hīja a su ídola i-esmenuzóla toḏa. I tomó el-oro i plata i las perlas de la ídola, i partiólo a los pobres por serviçio de Allah. I vino su padre i halló la ídola (167v)quebrada i dišo Naǧrab*:
–Yā hīja, echo as cosa muy grave, que, si otro lo ubiera hecho, penarlo ía con tormentos i trabajos grandes.
Dišo la donzella:
–Yā paḏre, si fuera señor, como tú dīzes, no se abría dešaḏo esmenuzar, que mi señor, el que yo sirvo, ẖaleqaḏor* de los ẖaleqados*, el que da los aˡrrizques* i las graçias, no le daña cosa ninguna.
Dišo el rey:
–Yā hija, tórnate de lo que estás; si no, yo te penaré (168r)pena fuerte.
I diziendo esto, fuese i dešóla. I depués volvióse la donzella en dayunar i hazer aˡṣṣala* i comer pan de çebaḏa. I rogó aḏa Allah que le enviase la paloma. I vínole i hallóla haziendo aˡṣṣala*. I dio aˡççalām* sobr-ella i tornó el-aççalām*, i dišo:
–Yo soy muy alegre con tu venida. Yo creo con Allah i lo sirvo i no pongo aparçero con-él.
Dišo la paloma:
–Yā hīja de Naǧrab*, alégrate, que Allah á reçebido tu repintençia (168v)i ya á perdonado tu pecado laora que as dešado el serviçio de la ídola. El-aççalām* sea sobre ti i la piaḏaḏ de Allah i su bendiçión.
I fuese la paloma i tornóse la ḏonzella a hazer aˡṣṣala* i dayunar i rogar ada Allah que la salvase de la pena de ǧahannam*. I publicóse su hecho en todo su reyno. I hablaban d-ella las gentes i rebtaban al rey dišénḏole:
–Si dešas tu hija asī como s-está, perderse á tu re(169r)yno.
I tomó el rey muy grande cuydaḏo, i fuese a ella i díšole:
–Yā hīja, tórnate de lo que estás, i no me eches a perder mi reyno ni te apartes de nuestro señor.
Díšole su hija:
–Yā padre, yo te llamo al serviçio de Allah i tú llámasme al serviçio de las íḏolas. Yā padre, obedeçe ada Allah i di, como digo yo, que no ay señor sino Allah, solo, que no ay aparçero con-él; i darte á Allah el-alǧanna* i salvarte á (169v)del fuego de ǧahannam*.
Dišo el rey:
–Yā hija, si no te deviendas de lo que estás, cortart-é las manos i sacart-é de mi reyno.
Dišo la ḏonzella:
–Yā padre, no me tornaré de la palabra de «lā ilāha illā Allah»*.
Dišo su padre:
–Yā hija, yo tengo mieḏo que te repentirás cuando no te aprovecherá; que si no te tornas de lo que tú estás, mandaré que te corten las manos, i depués te sacaré a los montes con las (170r)fieras, i no te podrás aprovechar con tus manos.
Dišo Kaᶜbu al-Āḥbār* que no cresía la ḏonzella sino en-el serviçio de Allah. I las gentes hablaban d-ella; unos dezían:
–Locā se á tornaḏo.
Otros dezían:
–Á hallado otra mejor ley que la de su padre.
Ḏišo el recontador* que volvió su padre a ella:
–Yā hija, tórnate de lo qu-estás; si no, yo haré lo que dicho tengo.
I díšole la ḏonzella:
–Yā padre, aunque me (170v)cortes las manos i me quemes con fuego, no creçeré sino en servir ada Allah, mi señor. Yā padre, deša el serviçio de las ídolas, que yo soy desengañante a ti. Di, como yo digo, que no ay señor sino Allah, solo, sin aparçero.
Pues dišo Kaᶜbu al-Āḥbār* que, cuando vio aquello su padre, mandó venir un sayón para cortarle las manos. I cuando la ḏonzella lo vio, estrechósele el* (171r)coraçón, i levantó su cabeça al çielo llorando, i-ella que dezía:
–Yā quien ẖaleqó* los çielos i la tierra, afirma mi coraçón, i pon çufrençia en mí, no te aýres sobre mī, i no des lugar al-aššayṭān* en mi hecho, apiádate de mī con tu piaḏaḏ.
Pues recuenta Kaᶜbu al-Āḥbār* que, en-este paso, que envió Allah a la paloma. I posóse junto a ella i díšole:
–Yā hija de Naǧrab*, alégrate, que la graçia (171v)de Allah es con ti; çufre, que Allah te dará el-alǧanna* del día del juiçio.
I los almalaques* lloraban por-ella i rogaban ada Allah por-ella, i las alḥurras* del-alǧanna* que se asomaban a ella:
–Pues çufre sobre lo que se á asentado con ti, i no sea tu çufrençia sino con Allah.
Laora díšole su padre:
–Yā hija, tírate de lo que estás antes que te corte las manos.
Dīšo la ḏonzella:
–Yā padre, haz lo que querrás, que no tornaré de lo que(172r)estoy ni dešaré la obidençia por la desobidençia, ni el ẖaleqaḏor* por el ẖaleqaḏo*, ni el-alǧanna* por ǧahannam*, ni dešaría ada Allah por las ídolas.
Pues laora mandó su padre cortarle las manos, i-ella que dezía:
«Bi-çmi iˡl-Lahi»*, señor de los çielos; «bi-çmi iˡl-Lahi»*, señor de las tierras; «bi-çmi iˡl-Lahi»*, el turante en-el señorío. Yā señor, dame çufrençia i-afírmame en tu obidençia i consuela mi coraçón.
I lloraban todos (172v)los de los çielos i de las tierras, arrencorándose ada Allah, «çubḥāna-hu»*, i dezían:
–Yā señor, mira lo que se abe asentaḏo con aquella ḏonzella por tu obidençia.
I dízeles Allah:
–Todo es en mi vista. Por mi onra i mi nobleza yo le daré gualarḏón cunpliḏo i la porné en la grada de los onraḏos.
I cortáronle las manos i quitáronle las joyas que tenía i-echáronla a los yermos. I quedó con gran espanto i llamó con lo más (173r)alto de su voz, lloranḏo i diziendo:
–Yā mi señor i mi cawdillo i percurador de todo algaribo*, áse enbraveçido mi padre contra mī i-áme sacado a estos yermos. Señor Allah, consuela mi soleḏaḏ.
Pues, andando por-un šaral, guióla Allah a una cueva a la halda de un monte. I halló en-ella onsos i lobos i muchas fieras nozientes de la tierra. I laora çerteficóse con acordarse de lo que le abía dīcho su padre i dīšo:
(173v)«Lā ilāha illā iˡl-Lah»*. Si me comen las alimañas, no penaré sino una ora i depués tornaré a las graçias de mi señor en-el-alǧanna* para sienpre i jamás.
I-entró dentro, en la cueva, i çercáronla las alimañas i daban aˡççalām* a ella, i dezíanle:
–Alégrate, que la piaḏaḏ de Allah es sobre ti.
I jugaban con-ella, como el perro con su amo; i traíanle de las fruytas i comía d-ellas. I-estuvo ansí lo que quiso* (174r)Allah, «çubḥāna-hu»*, hasta que un día salió a caça el rey de Anttaqiya. I-encontróse con-una çierva i siguióla hasta que se lançó en la cueva qu-estaba la ḏonzella. I-ella era mujer hermosa; i cuando la vio el rey, enamoróse d-ella, i dīšole:
–Yā ḏonzella, ¿eres presona o eres alǧinne*? ¿Qué cawsa á seído la tuya que as venido a este lugar con los animales? Salte a mī, que yo soy el rey de Anṭaqiya i yo te tomaré (174v)por mujer.
Laora dišo la ḏonzella:
–Yo soy quien, si quisiera señoríos en-el munḏo, yo tenía lo que tú cuydas que tienes.
Dišo el rey:
–Yā ḏonzella, dime quién eres tú i hija de quién eres.
Dišo la ḏonzella:
–Yā rey, mi nonbre es Carcayona i soy hīja del rey Naǧrab*, señor de los romanos de la çibḏaḏ de al-Hinde*. I porque dešé el serviçio de las ídolas i servía aḏa Allah, señor de los çielos i de (175r)las tierras, aborreçióme mi padre i hizo con mí lo que veyes.
Dišo el rey:
–Yā ḏonzella, vente a mī, que yo me casaré con ti i-adelantart-é sobre toḏos los de mi reyno; que, aquel señor que tú me as nonbrado, nunca lo oý nonbrar sino agora a ti. Declárame algo más, yā ḏonzella.
Pues declaróle la ḏonzella toḏo lo que le abía dīcho la paloma de la grandeza de Allah i de las graçias del-alǧanna* i de las penas del fuego (175v)de ǧahannam*.
Laora dišo el rey:
–Yā donzella, cásate conmigo, que yo te seguiré en la regla que tú tienes, i digo que no ay otro señor sino Allah, solo, sin aparçero ninguno.
Dišo la ḏonzella:
–Yā rey, no soy bastante para ti, que tengo las manos cortadas.
I dišo el rey:
–Yo me contento ansī.
I diole omenaje de creer con Allah. I llevóla con-él i casóse con-ella, i levóse la çierva con-ella a su casa. (176r)I castigó a su madre i-a todos los suyos que la onrasen i la obedeçiesen por señora i mayora. I plazióle a su madre i-a toḏos los suyos con-ella, pues ella trayó a la suegra a la creyençia hasta que se hizo muçlima*.
Pues acaeçió qu-el rey ubo de ir un camino largo, i castigó a los suyos i mandóles que acatasen muncho a su mujer. I-ansí como el rey fue partiḏo, Carcayona parió un hījo. I las (176v)otras mujeres tuvieron grande envidia i-ordenaron una carta, como qu-el rey la-nviaba a su madre, que dezía:
«Señora madre, cuando llegará esta carta, sacarás a la hechizera de mi alqáṣar i de mi reyno, qu-ella nos-á hechizado a todos i nos-á hecho dešar nuestra ley; que aquel hijo que á parido no es mío. I si no hazes lo que yo mando, nunca más me verás».
Pues cuando la vieja vio la carta, pesóle muncho i (177r)hizo grande llanto por el mucho amor que tenía con Carcayona. I llamóla i liyóle la carta. I dišo Carcayona:
–Yā señora suegra, haz lo que querrás, que Allah es el contador de mis días i sobr-él me apercuro i ya él me desmanparó.
Pues laora apretó sobr-ella sus ropas i tomó su hijo. I sacáronla a una montaña muy alta, i la çierva con-ella. I no çeçó Carcayona de andar por los yermos llorando, arrencorándose aḏa Allah, (177v)hasta que l-envió Allah la paloma. I dio aˡççalām* sobr-ella i díšole:
–Yā Carcayona, alégrate, que Allah es con ti i-él te apiadará.
I dišo Carcayona:
–Yā paloma, el-aççalām* de Allah sea sobre ti.
Dišo la paloma:
–Yā Carcayona, ruega aḏa Allah que te torne tus manos para que te ayudes con-ellas sobre tu hijo.
Dišo Carcayona:
–Yā paloma, yo é verwença de demandarle aḏa Allah ningún menester en-este mundo por no perder lo (178r)çelestrial.
Dišo la paloma: –Demanda, que no le menguan aḏa Allah sus graçias. I fuese la paloma i quedó Carcayona haziendo aˡṣṣala* i rogando aḏa Allah. I dio Allah sueño a Carcayona i durmióse. I cuando se despertó, hallóse con sus manos por liçençia de Allah, tan alto es i tan noble, i dišo Carcayona:
–Las loores son aḏa Allah, aquel que me á tornado mis manos denpués que me las cortó (178v)mi padre Naǧrab*. Tan loado es, yā mi señor, que me saqués del serviçio de las ídolas. Loado eres tú, yā mi señor, que reçibes lo poco de la obra i das walardón sin cuento.
Pues laora fuese a la halda del monte i hizo de las ramas una estançia donde se abitase ella i su hijo i la çierva. En-esto vino el rey de su camino i demandó por su mujer. Laora sacóle su madre la carta i dīšole:
–Yā hijo, tú m-es(179r)crebiste esta carta i yo hize lo que por-ella me mandés.
I cuando el rey liyó la carta i conoçió la trayçión que por-ella se abía ordenaḏo, cayó amorteçiḏo. I cuando recordó de su amorteçimiento, salió a buscar su mujer por los montes, lloranḏo i-él que dezía:
–¿A ḏónḏe estás, mi bienquista i plazer de mis ojos? Señor Allah, guárdala de trabajo a ella i-a la criatura, i ḏámelos por en(179v)cuentro.
I guíalo Allah a ḏonde ella estaba, i-él llamánḏola con lo más alto de su voz. I no quería responderle porque le abía hecho trayçión i mandarla echar de su casa. I-envióle Allah la paloma i díšole:
–Yā Carcayona, respóndele a tu marido. ¿No oyes el lloro que haze por ti?
Dišo ella:
–Yā paloma, tengo temor que se aya tornado al serviçio de las ídolas i aya dešado el serviçio de Allah i aya cre(180r)bantado el-omenaje que me hizo.
Dišo la paloma:
–Respóndele, que yo te juro por Allah que no á dešado el-omenaje ni ell-aḏīn*, ni te mandó él echar de su casa, sino la traiçión de los suyos porque les ahollabas su aˡḏīn*.
Laora respondióle Carcayona diziendo:
–¿Qué te plaze, yā el rey? Cátame aquí.
I fuese el rey i los suyos hasta donde ella estaba, i-abraçóla i besóla e díšole:
–Yā mi amada, ¿qué (180v)á seído de ti en-este tienpo?, porque á seído grave para mí lo que as pasado.
Dišo ella:
–Yā mi amado, que á hecho Allah, mi señor, con mí mucho bien: áme tornado mis manos i me á escapado mi hijo i me á hecho graçia.
I-alegróse el rey alegría grande i loó ada Allah mucho i-agradeçióle el bien que le hizo. Aprés dišo ella:
–Yā mi-amado, ¿por qué escrebiste a tu madre tal carta?
Dišo el rey:
–Por Allah te juro, señor (181r)de los çielos i de la tierra, que no escrebí tal carta.
I laora creyólo.
I dišo el rey:
–Yā mi amada, vámonos a nuestro reino.
I dišo ella:
–Yo no tornaré a lugar de tan mala gente.
I no çeçó el rey de rogarla i dezirle que le haría una çibḏad de nuevo para que demostrasen en-ella ell-aḏīn* de Allah. I llevóla el rey i hízole una çibḏaḏ en la mejor comarca i más abundosa de Allah que abía en su reyno, en-el río (181v)de al-Firat*. I fue luego poblaḏa en poco tienpo. I llamáronla la çibḏaḏ Carcayona. I demostraron en-ella ell-aḏḏīn* de Allah, «taᶜālà»*; i vivieron en-ella lo que quiso Allah, «taᶜālà»*; i sirvieron aḏa Allah, ellos i todos los de su reyno, verḏaḏero serviçio, que tuvieron mucho deseo de ganar la gloria i descanso de Allah, «çubḥāna-hu»*.
«Lā ḥawla wa-lā quwaᵗᵗᵃ illā bi-ˡl-Lahi il-ᶜaliyyi il-ᶜaẓīmi»*. Aquí se acaba el cuento de la Carcayona.